Línea 6
Educación para la evaluación y la toma de decisiones sobre riesgos civilizatorios
Coordinador: Prof. Dr. Maurício Pietrocola
Desde sus inicios, el proyecto temático ha estado comprometido con la tarea de replantear la formación de los profesores de ciencias desde una perspectiva integrada. Este propósito explica la centralidad y relevancia que se le otorga al concepto de interdisciplinariedad. En este marco, el equipo se ha formulado preguntas fundamentales, entre ellas: ¿es necesario integrar conocimientos? La respuesta es afirmativa. Pero entonces surge una cuestión clave: ¿con qué propósito? Para abordar esta interrogante, la Línea 6 considera esencial cuestionar la fragmentación que ha caracterizado históricamente a la tradición occidental, tanto en la producción del conocimiento como en su enseñanza y en la formación de docentes. La creación de las llamadas disciplinas del conocimiento ha posibilitado avances significativos, como la hiperespecialización de las ciencias, la profundización teórica y la estabilización del saber científico. Parte del valor de este conocimiento radica precisamente en su capacidad para aislar el objeto de estudio de su contexto. No obstante, cuando se trata de abordar los problemas de la vida cotidiana —y, en particular, los grandes desafíos contemporáneos—, este enfoque fragmentado muestra claras limitaciones.
Ante esta demanda, en su tercer año de funcionamiento, el proyecto creó dos nuevas líneas de investigación: las líneas 5 y 6. Estas se dedican, respectivamente, a los retos contemporáneos del currículo escolar y a los riesgos civilizatorios, q
que representan los límites del enfoque disciplinario descrito anteriormente. De este modo, se crea un clúster que interactúa con las demás líneas de investigación del proyecto, en la búsqueda de la comprensión de lo que sería una propuesta curricular integrada que correlacione el antropoceno y los riesgos civilizatorios que lo acompañan. Además, opera en profunda sintonía con la línea 4, que se ocupa de estudiar el papel y el potencial de la tecnología para resolver, contribuir y, al mismo tiempo, generar nuevos problemas que, a su vez, deben ser comprendidos y gestionados.
Para comprender la importancia del trabajo, es necesario darse cuenta de que, más allá de una contribución a la formación de los docentes para que puedan hacer frente a las exigencias contemporáneas, la investigación llevada a cabo en la línea 6 materializa la presencia de lo que puede describirse como una nueva matriz epistemológica. Esta permite una relectura completa de todo el proceso actual de construcción del conocimiento, la tecnología y los
Investigadores asociados
- Prof. Áurea Ianni (Faculdade de Saúde Pública / USP)
- Prof. Paulo Rogério (EACH / USP)
- PhD. Rafaela Samagaia (IEA / USP)
- Prof. Samuel Schnorr (Instituto de Biología / UNB)
- Prof. Ernani Rodrigues (Departamento de Física / UFES)
- Prof. Tarcilo Vallois (Facultad de Educación / Universidade Pedagógica de Medelin)
- Prof. Néstor Alexander Zambrano González (Universidade Nacional de Bogotá)
- Profa. Olívia Levrini (Departamento de Física / Universidade de Bologna)
artefactos sociales (comúnmente asociado a la perspectiva CTS). Además de reinterpretar las interacciones entre estos elementos, la nueva matriz tiene la función de integrarlos con la idea de ecosistema global, de modo que la preservación de las condiciones de vida en el planeta pueda incluirse en la toma de decisiones y considerarse una prioridad.
Para ello, la investigación desarrollada por la línea 6 se centra en dos palabras clave: riesgo e incertidumbre. Los trabajos realizados por el grupo se basan en las ideas de dos autores de referencia, los sociólogos Ulrich Beck y Anthony Giddens. La perspectiva de ambos converge en la conclusión de que los grandes retos de la contemporaneidad pueden percibirse no como errores que deben evitarse o males que deben combatirse, sino como el resultado o la consecuencia de acciones producidas dentro de la propia matriz del desarrollo social. El contexto que generó la demanda de la creación del término antropoceno materializa este debate. Al observar los argumentos propuestos, queda clara la idea de que los problemas enfrentados en este período son la consecuencia directa del proceso que permitió lo que podría llamarse «progreso». Por ejemplo: el uso intensivo de combustibles fósiles abarató el transporte y el uso de la energía, permitiendo la automatización de procesos de todo tipo, así como muchas de las evoluciones sociales conocidas y valoradas actualmente. Al mismo tiempo, también ha generado una gran cantidad de gases que están presentes en la atmósfera, contribuyendo al cambio del régimen climático del planeta y amenazando el sistema que sustenta la vida en la Tierra. Este efecto no fue ni podía haber sido identificado al inicio del proceso de industrialización, aunque sea una consecuencia del mismo.
Así, si por un lado existe la necesidad de comprender el calentamiento global desde la perspectiva de un conocimiento disciplinario (que podría ser el de la termodinámica de la atmósfera o su composición química, por ejemplo), hoy se sabe que la suma de las conclusiones obtenidas en enfoques aislados no permite comprender lo que está sucediendo en el mundo. Sí, es necesario disponer de conocimientos especializados, pero también es indispensable integrar esos conocimientos para poder discutir la gestión de las situaciones a las que nos enfrentamos y, cuando sea posible, la mejor solución a los problemas.
En este contexto, también es necesario revisar el proceso mediante el cual se toma la decisión. Si antes se basaba principalmente en la selección de expertos (a quienes se les confiaba el análisis) y en el respeto de la información que proporcionaban tras estudiar la situación, hoy en día el diálogo y la diversificación de los argumentos considerados parecen ser alternativas más adecuadas. Además, partiendo de la idea de que las incertidumbres forman parte de todo desarrollo y que los riesgos son inevitables, la toma de decisiones debe contar con un mayor número de sujetos si se quiere que se perciba como legítima. Y si los expertos ocupan un lugar destacado en este grupo, hay un conjunto de otros perfiles que deben incluirse. Por ejemplo, hay que tener en cuenta a aquellos que se verán afectados directa o indirectamente, en el presente o en el futuro, por las consecuencias indeterminadas e inevitables de las decisiones tomadas en el presente. Esta perspectiva altera profundamente las exigencias que se plantean a una educación comprometida con la formación de sujetos responsables y capacitados para hacer frente a la complejidad de los problemas que se plantean en el presente y en el futuro.
Palabras clave: riesgo, incertidumbre, complejidad, antropoceno.
Estudiantes de grado y posgrado:
- João Pedro Ghidini / Doctorando – Becario CAPES (IF/USP)
- Leandro Nascimento e Silva -Doctorando / Becario FAPESP (FE/USP)
- Gabriel Lanzillota Merlo – Doctorando / Becario CNPq (IF/USP)
- Júlia Ogata – Doctorando (PIEC/USP)
- Lyon Salute – Doctorando (PIEC/USP)
- Pina Di Nuovo Sollero – Doctorando (PIEC / USP)